Historias corticas (ii): Dudas que se esfuman en un susurro.
Dudas que se esfuman en un susurro.
Domingo, 12:30h
“Aiisss…. Ya empezamos… tengo resaca… creo… uuufff!!! Si, tengo resaca, joder, pues mira que ayer no bebí nada… creo… vale igual las 4 cervezas tuvieron algo que ver… aunque lo pasé bien si… por lo menos lo que recuerdo…
A ver, si levantándome un poco, aaasi. Bueno, recapacitaré: Son las… 12 y 35 de la mañana de un domingo y estoy sentado en mi cama viendo como la luz entra entre los agujeritos de la persiana, y la verdad que me gusta esta pequeña claridad que no daña mis maltrechos ojos ni afecta a empeorar este dolor de cabeza, bufff… necesito agua.
Pues hala, en gallumbos me voy a beber algo de agua, menos mal que la casa está a oscuras, sino me quemaría como un vampiro, desde luego, que malín estoy. No siento ni el frio de las baldosas que piso. ¡Ay! ¡Pero esto que he pisado si lo he sentido! Desde luego no sé si me hago viejo, si me hago idiota o si directamente soy del género torpe. Al fin la nevera, parece que lleve andando tres días, ¿un vaso? Nada, agua fría directamente a la garganta desde la botella, mucho mejor.
Vale, ¿y ahora? ¿me vuelvo a la cama? No sé… es que está ella allí, que si, vale, es normal contando que la casa también es suya, pero… ufff… a veces parece que me cansa esta situación, no es que esté mal con ella, o eso creo. Joder, que difícil es todo.
Me vuelvo a la cama, que por lo menos puedo estar echado, y así la miro, aunque sea mal. Igual tenia que pensar que hacer, porque pienso que las cosas no pueden seguir así, vale que a veces estoy muy agusto con ella, eso es verdad, pero otras veces, no sé… ¿Cómo puede írsele la olla así? Que sí, que vale, que no soy perfecto, pero ella tampoco. No puede ser que por una tontería se me enfade, como el otro día, ¿que había hecho? Mierda, si casi no me acuerdo, y se me pone como una furia, además me empieza a sacar todas las cosas que he hecho mal en mi vida, ¿Cómo tiene tanta memoria? ¡Si yo no me acuerdo de lo que bebí ayer!
No, no, no, no puede seguir esto así. Voy a hablar con ella, pero además, me pondré muy serio, aunque probablemente haya que tomarse un tiempo. Pero tiene que ser así, todas las demás mujeres que conozco, dudo que están tan chifladas como ella. No puede ser, que tenga que aguantarla por ningún mandato divino, así que tendré que hablar muy seriamente.
Claro que… también otra veces, no sé, ahora viéndola dormir plácidamente, su pelo, sus facciones, el cuerpo, que si bien no lo veo, lo conozco muy bien… también es fácil recordar los momentos en que nos besamos, nos acariciamos y bueno, verla reir hace que mi corazón se exalte.
¡No! Pero ya me engaño a mi mismo, entiendo que no conozco a ninguna mujer que me guste físicamente como ella, y pocas que me llamen la atención por la forma de ser, pero mujeres en el mundo hay muchas. Que probablemente ella sea distinta a muchas… pues… vale, tampoco le vamos a decir que no… ¡pero da igual! Puedo encontrar a otras muchas. Aunque no sean exactamente iguales.”
- Mmm buenos días… tengo sueño (mirala, ¿y que crees que tengo yo?
- Buenos días (disfruta porque ya verás lo que te queda hoy)
- ¿Sabes una cosa? (a saber que me dice ahora, igual hasta me cae una bronca por levantarme antes)
- ¿Qué?
- Te quiero.
“Estar enamorado significa exagerar desmesuradamente la diferencia entre una mujer y otra”
Jean Baptiste Alphonse Karr. Escritor francés.

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