Memorias de un gigoló: capítulo 11

La fruta es sana, más cuando la acompañas de Champagne.

Apenas me había vestido y refrescado con un poco de agua fria y acabado de colocar mis ropas donde estaban cuando entré en el baño (o por lo menos en una posición parecida) salí del baño y esa lujuriosa mujer me estaba esperando en la puerta del buffet, con sus perennes sonrisa y mirada pícaras. Sin siquiera llegar hasta su altura en la puerta ella se movió y me mostró esa espalda que hacía pocos minutos se apollaba en mi pecho. Se dirigia a un coche negro andando siempre delante de mí haciendo que la persiguiera de cerca, acelerando mi paso para conseguir llegar junto a ella cuando se subía al coche.

Sentados en la parte de atrás, el chófer del coche arrancó y empezó su camino hacia un lugar al que yo desconocia, pero supuse que sería un hotel. Miraba distraidamente por la ventana y veia como se alejaba el edificio que albergaba el restaurante cuando sentí la mano de mi seductora acompañante que bajaba suavemente haciendo pequeñas curvas por mi muslo hacia mi rodilla. Giré mi cabeza esbozando una ligera sonrisa y me encontré sus labios y su cuerpo que se tumbaba encima de mi sin parar de besarme.

Todavía no había mi cuerpo dejado de sudar por el reciente deporte en el pequeño cubiculo del baño y casi sin recuperar el aliento ya tenia a esa mujer desvistiendome en el coche. La adrenalina golpeaba mi corazón y me nublaba el pensamiento, no pensaba ni en lo que había hecho ni en lo que iba a hacer, tan solo me preocupaba de encontrar los lugares por donde mis manos podian tocar su piel evitando el vestido. Los dos nos explorábamos incesantemente a través de nuestro tacto en los cómodos asientos y poco a poco la ropa iba volando hacia recónditos sitios del automóvil.

Llegamos a un pequeño hostal donde paramos en un control de entrada. El conductor de nuestro coche, del cual no me había acordado para nada debido a mis quehaceres en la parte de atrás, hacía los trámites necesarios para que nosotros pudieramos hacer uso de nuestra habitación. Mientras hundía mi rostro entre los senos de mi clienta y bajaba  poco a poco besandola delicadamente sobre su vientre, recreandome en subir y bajar mis labios, sintiendo la calided de su cuerpo en mi cara sentí como el coche se paraba y el motor se silenciaba lo que indicaba que habiamos llegado a nuestra habitación.

Ella cojió mi cara entre sus manos y me besó en los labios, apartandose de mi rápidamente colocandose (por decir algo) el vestido y saliendo descalza del coche, dirigiéndose hacia la puerta que el control del hostal había abierto remótamente. Salí del coche sin camisa y sujetando mis pantalones con las manos con el resto de mi ropa sobre mi hombro, coloqué el zapato que me faltaba (y por un momento pensé que se había tragado el coche) en su lugar y salí rápidamente hacia el interior de la habitación donde me esperaba mi clienta, desnuda y luchando con el tapón de una botella de champán. Me acerqué para ayudarla y mientras descorchaba el champán un trozo de de mango acababa mágicamente en mi boca empujado por unos dedos que me limpiaron suavemente mis labios cuando el trocito de fruta entraba en mi boca. No es que me apasione el mango, pero no era momento de protestar por nimiedades.

Ella me quitó la botella de mis manos y se dirigió hacia la cama, mientras la veia caminar me quité la poca ropa que ya me quedaba y me dirigí hacia la cama. Ella estaba de rodillas sentada sobre sus talones, mientras tomaba un sorbo de la botella y dejaba que parte del contenido de la misma recorriera su cuerpo. Mientras me acercaba podía observar como el liquido iba descendiendo por su cuerpo, con pequeñas burbujas se deslizaban acariciando la piel de sus pechos, llegando alguna oleada hasta su aureola derecha. Descendía todo el líquido por su vientre, rodeando o quedando atrapado en su ombligo para, una vez conseguida de nuevo la libertad, seguir bajando llegando a otros labios distintos de los de partida, cayendo desde ahí en pequeñas gotas hacia la cama, juntandose con otros surcos de líquido que llegaban desde la parte interior de los muslos.

Al apoyar mi rodilla sobre la cama, ella dejó su improvisado baño para dejar que me acercara, y al volver a besarla, saboreando el sabor del champán mientras pasaba mi lengua por su barbilla, sentí como el contenido del resto de la botella que empezaba a recorrer mi espalda y solté un pequeño grito al sentir ese tacto frío y húmedo. Tiró la botella y se recostó en la cama sonriendome, su mirada se me clavaba en mi ojos pidiéndome mas lujuriosa acción. Avancé sobre mis manos por encima de ella y lentamente me puse sobre su húmedo cuerpo sintiendo el calor que ella desprendía debajo de la capa de líquido.

Como mi trabajo me obliga a ser un caballero, me vi obligado a limpiar el champán que ella tenía por casi todo su cuerpo, así que empecé a recorrer su pecho con mi lenga, recreandome por unos momentos en sus pezones, lamiendolos y mordiéndolos delicadamente para pasar suavemente a la parte inferior de sus senos rozandolos con mis dientes simulando pequeños mordisquitos que rápidamente curaba con mis besos. Seguí bajando por su cuerpo, primero iba moviendo mis manos por el camino que luego seguiría mi boca hasta que llegué a la zona que se encontraba entre sus piernas, me deslicé en la cama y le besé la parte interior de los muslos, muy cerca de su vagina pero sin llegar a tocarlos, me recree en caricias en esa zona hasta que noté por su respiración que necesitaba un pequeño pasito más hacia arriba, abrí la boca y rocé suavemente con mis dientes sus labios, atrapando ligeramente por un momento su hinchado clítoris mientra sentía como salía un gemido de su boca.

Su cuerpo se arqueaba y veia como se acariciaba ella misma sus pechos mientras yo seguia mi trabajo con la lengua, lamía con fruición la parte interior de su sexo para luego volver rápidamente a las partes más externas, jugando con mi lengua con ellas y acariciandolas con mis dedos, a la vez que suavemente metía uno en su interior, el cual movía timidamente, sintiendo como me lo acogía dentro de ella entre su humedad propia y su calor interior que sentia latir entre mis yemas. Primero un dedo y luego dos se hicieron hueco en el interior que se abría con facilidad para permitirme seguir con mi juego de manos que consistia en acariciar y mover hacia dentro y hacia fuera repetida y suavemente, acompasadome con sus movimientos pelvicos.

Me erguí sobre ella disfrutando de su cuerpo, y de la pequeña mesa que estaba a la derecha de al cama, cojí y me coloqué rápidamente un preservativo (de dónde había salido, lo ignoro completamente) para rápidamente introducirme suave, pero firmemente dentro de ella hasta que por completo estuvimos unidos, momento en el cual los dos exhalamos un suspiro de placer, ella dobló sus piernas sobre mi espalda y me susurraba al oido pequeñas frases indicadome cuales debían ser mis siguientes movimientos. No es que necesite un mapa, pero siempre hay que ser amable cuando te hacen el favor de dar indicaciones, por lo que accedí y me esforcé en cumplir disciplinadamente todo lo que me pedía.

He de reconocer que mi lujuria pudo con mi mente lógica. En aquella noche, en aquella maratoniana sesión de sexo se me nublaron todos los sentidos y me perdí totalmente a la lujuria, el primer encuentro en el baño no había sido muy agotador, pero las caricias en el coche y los múltiples movimientos de los cuerpos en la cama mermaron mi razocinio. Sentia su cuerpo debajo de mí arqueandose y atrapándome muy fuerte con sus piernas, así como luego me cabalgaba como una amazona mientras sus uñas me arañaban mi pecho y mis hombros, todo traido bajo la excitación del momento. Tan solo pude descansar después de su enésimo orgasmo cuando me dejó a mi el placer de poder llegar al extasis de la situación, postrado detrás de ella, apoyados ambos en nuestro perfil izquierdo caí rendido sobre su sudoroso hombro, el cual besé delicadamente cuando empecé a recobrar el conocimiento que perdí durante unos segundos de clímax.

- ¡¡Eh!! ¡¡no te duermas que todavía no hemos acabado!!
- ¿Qué?

¿Era posible que todavía quisiera más?

~ por elcoíndeSX en 26 Agosto , 2009.

Una respuesta to “Memorias de un gigoló: capítulo 11”

  1. aahhh pa cuando subes el 12??? qde picado =’( xD

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