Memorias de un gigoló: capítulo 19
Tres no son siempre multitud (I).
El pequeño grupo de bisexuales de la derecha se había desplazado hacía un lado abduciendo a los dos amantes que yacían a la par de ellos. la pareja tranquila que dejó de serlo al seguir el juego que les presentaron sus vecinos. Esta vez ya ni intenté descifrar aquel revuelo de brazos piernas y demás elementos del cuerpo humano.
Al llegar al mullido suelo con mis dos compañeras, las giré para formar un triángulo y las miré a los ojos, la que estaba situada en mi lado izquierdo me miraba mientras levemente se mordía su labio inferior, apreté su cuerpo contra mi pierna cerrando leve, pero firmemente mi mano sobre su nalga. Al mirar a mi lado derecho mi otra compañera tenía un matiz diferente en su mirada, lasciva igualmente pero más tímida, más desconfiada. Desplacé mi mano por su perfil hasta llegar a su prominente seno izquierdo, lo acaricié levemente y llegué con mi caricia a su cara. Acariciando su mejilla con mi mano acerqué mis labios a los suyos y la besé suavemente en los labios, la primera vez rápida, furtivamente, la siguiente aguanté mis labios junto a los suyos un par de segundos mientras sentía como desde mi lado izquierdo otros labios surcaban mi pecho, desplazándose hasta cambiar de cuerpo junto con una mano que se desplazaba por mi estómago buscando mi entrepierna. Nuestra compañera había empezado a acariciar mi cuerpo y besar el pecho de mi compañera mientras nosotros intercambiábamos tiernos besos.
Junto con el contacto de unos labios femeninos en su aureola, mi tímida compañera entreabrió sus labios, ladee levemente mi cabeza mientras nuestra compañera succionaba el pezón y cogía mi miembro listo para todo desde hacía unos momentos. Acerqué de nuevo mis labios a mi compañera y esta vez juntamos nuestras lenguas mientras recibíamos las caricias y los besos de nuestra acompañante. Una mano se fijaba a mi tenso apéndice y empezaba a moverse en un movimiento ascendente para seguir con otro descendente. Empecé a besar más pasionalmente y busqué con mi mano el bajo vientre de la mujer que tenía a mi derecha, con mi mano libre acaricié la espalda de mi compañera al a izquierda, la cual iba subiendo sus besos del pecho a el cuello de nuestra compañera.
Mimaba con mis manos ambos cuerpos, dejé por un momento de donar mis besos e intercambié la posición de mis labios con mi compañera que subía por el cuello y ya había llegado hasta el mentón de la otra componente. Doblé mis rodillas y baje alternando mis besos entre los dos femeninos cuerpos que tenía ante mi. Me frené con mis rodillas ya apoyadas en el suelo y mordisquee suavemente suavemente los dos rasurados montes de venus que tenía ante mi mientras no paraba de acariciar ambos cuerpos con toda la longitud que me permitían mis brazos. Me levanté rápidamente y me separé de ellas en dirección a la barra. Al irme ellas me miraron extrañadas, pero solo hizo falta un guiño de mi ojo derecho para que sonrieran de nuevo y se fundieran de nuevo en besos y caricias.
Fui a la barra, cogí dos botellas de champán y volví todo lo rápido que pude a la cama esquivando los demás cuerpos que por allí había. Al llegar abrí una de las botellas y coloqué la otra en el colchón cerca de nuestra posición. Lo que pasó a continuación era tan obvio como inevitable: el champán empezó a derramarse por el cuerpo de una de ellas para luego seguir derramándose por el cuerpo de la otra y yo me dedicaba a la labor de limpiar los dos hermosos cuerpos con mi lengua, centrándome casualmente más en los cuatro pechos y dos vientres que tenía a mi disposición. Me encontraba concentrado en beber las burbujas que se había quedado en la zona del ombligo hacía el pecho de una de mis compañeras y subí para encontrar sus labios con los míos, ella giró la botella para que los dos bebiéramos a la vez y descubrimos con lástima que se había acabado, por lo tanto había que abrir la otra. Al ir a recogerla de suelo sentí unas manos que me empujaban haciéndome perder el equilibrio quedándome sentado sobre una de mis piernas sujetando con una mano la nueva botella.
No me iba a enfrentar a aquellas cuatro manos, así que les permití que me colocarán en aquel colchón, apoyado en mis codos me encontraba sentado a merced de lo que ellas quisieran hacerme. Una descorchó la botella mientras la otra se colocaba encima de mi pierna derecha y avanzaba su cuerpo para besar mi estómago. Arquee levemente la espalda debido a la sensación de sorpresa al sentir el frío líquido recorrerme el cuerpo, golpeaba mi pecho y bajara para desembocar fluyendo por mi entrepierna. Cerré los ojos dejándome llevar por la sensación que me producía el frío de la bebida junto con el calor de los besos que ya habían llegado a mis testículos y empecé a sentir como una lengua recorría la base de mi verga lentamente. Al abrir de nuevo los ojos vi como mi otra compañera tomaba un sorbo de la botella, luego se acercaba a mi boca y me pasaba el líquido que caía por las comisuras de mis labios, juntamos nuestras lenguas justo en el momento en el que sentí como otra lengua recorría mi miembro desde la base hasta mi glande, volvió a bajar para reanudar la subida esta vez quedándose a la altura del frenillo y sintiendo como unos labios se cerraban alrededor de la parte superior de mi glande.
Emití un leve suspiro mientras sentía como otros labios se ponían en camino hacia mi entrepierna recorriendo mi pecho para segundos después sentir dos lenguas peleándose por recorrer todo mi falo una y otra vez. Cuando una de ellas se apartó levemente para besar la parte interior de mis muslos sentí como una boca se cerraba atrapándome totalmente dentro de ella. La calidez y humedad que sentía alrededor de mi miembro me excitaba todavía más si es que eso era posible, sentía la lengua moverse acompasando el movimiento de la cabeza de mi recién conocida amiga, aumentaba su ritmo poco a poco haciéndome respirar más rápido, hasta que me soltó dándome un último beso en el glande, se alzó un poco y se colocó encima de mi. Sujetaba mi miembro con una mano mientras se acariciaba a sí misma y juntó nuestros dos sexos, poco a poco fue introduciéndome dentro de ella, haciéndome sentir las palpitaciones de su sexo alrededor del mío. Una vez desapareció mi miembro dentro de ella volvió a subir de nuevo lentamente, repitiendo este movimiento dos veces más hasta que bajó rápidamente y sus caderas empezaron un vaivén poderoso. Nuestra compañera se situó detrás mi amazona, colocó una de sus manos en el clítoris de la misma y acompasó el movimiento de su mano con el de nuestros cuerpos. Mi domadora rodeó con sus brazos a su compañera y se fundieron en una apasionada lucha de lenguas. En aquel momento, entrando y saliendo a gran velocidad de aquella belleza y viéndola como se fundía en un apasionado beso con otra belleza similar mi cabeza no podía pensar en nada de lo que sucedía a mi alrededor, que podía ser apoteósico, me forcé a mirar a un lado y allí había tres parejas en distintas posiciones gimiendo sin parar, al otro lado, una mujer se apoyaba sobre sus extremidades mientras desde atrás su amante la penetraba asiéndola firmemente por las caderas, golpeando sus muslos fuertemente contra las nalgas de ellas, gesto que ella para nada despreciaba exigiendo más fuerza con vehemencia.
Volví a mi propia situación donde mis dos compañeras seguían fundiéndose en caricias y besos hasta que mi amazona arqueó la espalda olvidando la boca de su amiga, soltó un profundo gemido y bajó su velocidad a la par que yo sentía las palpitaciones de su sexo sobre el mio. Mucho más lentamente movió su cadera permitiéndome sentir todos sus huecos y la parte final de su vagina al apretarse más contra mí para acto seguido levantarse dejando de nuevo mi verga en libertad. Libertad que duró poco ya que al momento mi otra compañera se puso encima de mí para introducirse mi herramienta de trabajo hasta lo más profundo de su ser. Se colocó dándome la espalda, pude ver entre sus nalgas como se situaba y sentí como entraba en su cálido y húmedo interior. Una vez todo bien colocado y lubricado, apoyó sus brazos estirados entre mis piernas desplazando su cuerpo hacía adelante para así poder subir y bajar juntando la fuerza de sus brazos y de sus piernas.
Estaba ya cansado de sujetarme con mis codos y me recosté apoyando mi espalda. Mi anterior amazona vio mi movimiento, se acercó y me besó lentamente. Volvió a erguirse y colocó sus rodillas al lado de mis hombros y apoyó una de sus manos en mis pecho. Dejándome al perfecto alcance de mi boca sus depilados labios. Aceptando la petición, primero besé todo su sexo varias veces en distintos sitios, acto seguido con mi boca capturaba y succionaba levemente sus labios desde la parte inferior intercambiando ambos lados en un movimiento ascendente, llegaba a la parte superior y olvidando conscientemente su clítoris volvía a bajar, abrí la boca simulando que la iba a morder rozando con mis dientes la abertura que tenía ante mi. Saqué mi lengua y empujé lentamente para introducirla dentro y recorrer la carne que se ocultaba a la luz. Una mano asía mi pelo obligándome a seguir mi trabajo. Subí esta vez para concentrarme en el abandonado clítoris que aguardaba hinchado, lo tomé con mis labios y lo acaricié con mi lengua, apretándolo, sintiendo el placer que proporcionaba a mi compañera. Empecé a recorrer toda la parte superior de su sexo junto con su clítoris, moviendo mi lengua lo más rápido que pude así como introduciéndola en toda su longitud una y otra vez hasta que de nuevo mi amiga emitió otro profundo gemido.
Mi mente se había enfocado en realizar bien mi trabajo con la lengua, por lo tanto se me había despistado levemente lo que sucedía en mi cadera. Levemente porque los golpes que sentía en mi cadera no podían ser obviados con facilidad. Allí esta mi otra amiga botando con frenesí sobre mi verga, entrando y saliendo a velocidad endiablada y gimiendo con potente voz. Me erguí un poco cuando mi tren superior fue libre para mover mi cadera al ritmo que se le imponía desde arriba, así estuvimos hasta que los botes y los gemidos cesaron durante unos segundos para volver con un par de sonidos más guturales espaciados a los que siguió una sonrisa de placer.
No, no, todavía no he acabado…